Programa Salvemos Vidas: una respuesta insuficiente ante la crisis de salud mental en el Metro


El Gobierno capitalino anunció un nuevo impulso al programa Salvemos Vidas dentro del Metro como parte del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, presentándolo como una política de atención permanente y preventiva, aunque los datos oficiales revelan que la respuesta sigue siendo limitada frente a la magnitud real de la crisis de salud mental que se vive en la ciudad.
De acuerdo con cifras del propio Sistema de Transporte Colectivo, durante todo 2025 apenas se logró la contención de 105 personas con intención suicida, una cantidad que resulta mínima si se compara con los millones de usuarios que transitan diariamente por la red y con los múltiples casos de crisis emocionales que se registran de manera cotidiana en andenes y trenes.
El módulo permanente del programa, ubicado en la estación Juárez de la Línea 3, opera solo de lunes a viernes en un horario reducido de 10:00 a 18:00 horas, lo que deja sin cobertura las noches, los fines de semana y los horarios de mayor saturación, precisamente cuando se incrementan los episodios de ansiedad, violencia, consumo de sustancias y riesgo suicida.
Aunque este 13 de enero se desplegó una brigada de psicoeducación en la estación Hidalgo, la estrategia sigue concentrándose en activaciones esporádicas y acciones simbólicas ligadas a fechas conmemorativas, sin que exista un sistema integral de atención psicológica continua en las 12 líneas del Metro.
Para 2026 se anunciaron módulos itinerantes y difusión de cápsulas en redes sociales, sin embargo, especialistas advierten que la prevención del suicidio no puede sostenerse únicamente con campañas informativas o presencia ocasional de brigadas, sino que requiere personal clínico permanente, protocolos de emergencia robustos y coordinación directa con hospitales y servicios psiquiátricos.
La participación de dependencias como la Secretaría de Seguridad Ciudadana, el IAPA y los Centros de Integración Juvenil tampoco garantiza, por sí sola, atención oportuna dentro de estaciones y trenes, donde los trabajadores del Metro suelen ser los primeros en enfrentar crisis sin contar con formación suficiente en primeros auxilios psicológicos.
Bajo la administración de Clara Brugada y la dirección de Adrián Rubalcava, el programa se presenta como una política de bienestar, pero en la práctica sigue operando más como un mecanismo de contención de crisis que como una verdadera política pública de salud mental, dejando a miles de personas usuarias expuestas a una red de transporte que todavía no está preparada para atender una emergencia emocional con la seriedad que exige.

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