Fans del grupo surcoreano BTS presionan para que el Estado mexicano implemente nuevas reglas de transparencia, competencia y protección al consumidor en la venta de boletos para espectáculos masivos, luego del caos registrado durante la preventa y venta general de entradas en la Ciudad de México.
La inconformidad de la comunidad ARMY, nombre con el que se identifica el fandom global de BTS, escaló rápidamente tras denuncias de precios elevados, fallas técnicas, falta de información clara y la desaparición casi inmediata de las entradas más solicitadas.
El malestar derivó en una campaña nacional que exige la salida de Ticketmaster y OCESA del mercado mexicano, empresas que concentran el control de la venta de boletos y la operación de los principales recintos para conciertos en el país.
OCESA, el mayor promotor de espectáculos en México, es encabezada por Alejandro Soberón Kuri y forma parte del conglomerado estadounidense Live Nation Entertainment, presidido por Michael Rapino, uno de los ejecutivos más influyentes de la industria del entretenimiento a nivel mundial. Live Nation mantiene una relación estructural con Ticketmaster, la mayor boletera del planeta, señalada en distintos países por prácticas monopólicas y falta de transparencia. Hasta el momento, ni Soberón ni Rapino han emitido un posicionamiento público.
La petición lanzada en Change.org superó las 200 mil firmas en cuatro días, bajo la consigna: “No es un error, es un sistema”. De acuerdo con testimonios difundidos en redes sociales y por Alma Aguilar, promotora de la campaña, el proceso estuvo marcado por fallas en la fila virtual, errores en la plataforma, aumentos poco claros en los precios y la aparición casi inmediata de boletos en reventa a costos elevados.
El conflicto llegó al debate nacional. La presidenta Claudia Sheinbaum informó que cerca de un millón de personas intentaron adquirir boletos para solo 150 mil lugares disponibles en los conciertos programados en el Estadio GNP Seguros. Ante la presión social, anunció que envió una carta al primer ministro de Corea del Sur para solicitar más fechas en México o alternativas como transmisiones remotas.
Por su parte, Iván Escalante, titular de Profeco, confirmó el inicio de un procedimiento por infracción contra Ticketmaster, con multas que podrían superar los 4 millones de pesos, además de la imposición de nuevas reglas para la publicación anticipada de precios, mapas y condiciones de compra.
Aunque Ticketmaster aseguró que la saturación se debió a un acceso sin precedentes —más de 2.1 millones de personas— y negó la aplicación de precios dinámicos, el caso BTS se ha convertido en un símbolo del descontento social frente a la concentración del negocio del entretenimiento en México y un modelo que, denuncian los consumidores, opera en su contra.






