
El alcalde de Álvaro Obregón, Javier López Casarín, convirtió la llegada de la selección de Uzbekistán a su hotel en un episodio de tensión política y riesgo operativo, luego de intentar ingresar a una zona restringida del dispositivo de seguridad organizado por FIFA, seguridad privada y elementos de la Guardia Nacional.
El funcionario acudió al hotel donde se hospedaba el equipo asiático y buscó presentarse como anfitrión local, pese a que el acceso estaba limitado por protocolos de seguridad del torneo.
Elementos del operativo le informaron que no podía pasar, lo que derivó en gritos, jaloneos y reclamos mientras los jugadores descendían para ingresar al inmueble, asustados y pidiendo la intervención de la FIFA
El incidente no fue menor. La selección de Uzbekistán participa por primera vez en una Copa del Mundo y llegó a la Ciudad de México como parte del Grupo K, donde debutó ante Colombia en el Estadio Azteca.
Su presencia forma parte de un esquema de seguridad internacional que no depende de ocurrencias políticas ni de actos personales de promoción.
López Casarín acudió acompañado por personal de la alcaldía y habría lanzado insultos cuando se le impidió el acceso. Los elementos de seguridad mantuvieron el cierre del perímetro y le reiteraron que ningún alcalde podía llegar directamente hasta los seleccionados por decisión propia, al tratarse de un protocolo establecido por la FIFA.
La escena exhibió una extralimitación del alcalde, quien no tenía control sobre el operativo ni facultades para modificar los filtros de seguridad de una delegación extranjera.
En lugar de respetar el dispositivo, el funcionario quedó señalado por intentar imponer su presencia en un momento sensible: la llegada de jugadores mundialistas a un hotel bajo resguardo.
El contraste fue evidente. Mientras Uzbekistán ganó simpatía entre aficionados mexicanos por su comportamiento respetuoso tras su debut mundialista, el alcalde de Álvaro Obregón quedó envuelto en una polémica por un acto que puso presión innecesaria sobre el personal de seguridad y sobre la logística de una selección visitante.
El propio López Casarín difundió en redes sociales mensajes sobre la recepción de selecciones en la alcaldía, como parte de su estrategia para posicionar a Álvaro Obregón durante el Mundial. Días antes, también había promovido la plataforma “Pasaporte AO” y presumido la participación de la demarcación en la justa deportiva.





